El Proyecto Habilidades para la vida surge en 1973, tras el deseo de realizar una acción socioeducativa con los ciudadanos. Junto a este nuevo movimiento aparecen asociaciones destinadas a esta causa tanto en España como en los países Latinoamericanos. Este proyecto se encarga de promover el desarrollo personal, la inclusión sociolaboral y la prevención de riesgos psicosociales. Su propósito era difundir e inculcar una serie de destrezas relevantes en el desarrollo psicosocial de niños y adolescentes.

Estamos ante un nuevo enfoque educativo que nos presenta una serie de estrategias que nos ayudarán a afrontar los desafíos de la vida diaria de una más eficaz. Sus competencias surgen desde un punto de vista psicosocial e intentan aplicarlas en diferentes áreas:

  • Estilos de vida personales
  • Relaciones sociales
  • Acciones para transformar el entorno

Existen diferentes formas de agrupar las destrezas que se desarrollan en el programa. Quisiera exponer las 10 Habilidades para la vida que plantea la OMS:

  • Autoconocimiento: conocerse a uno mismo, tener claro lo que queremos hacer en la vida y cuáles son las estrategias con las que contamos para poder afrontarlo.
  • Empatía: ser capaces de ponernos en el lugar del otro, de manera que podamos comprenderle mejor y solidarizarnos con su realidad.
  • Comunicación asertiva: ser capaces de expresarnos con claridad, expresar nuestras emociones y sentimientos, respetando el punto de vista de los demás y estableciendo límites en las relaciones sociales.
  • Relaciones interpersonales: ser capaces de establecer y mantener relaciones positivas y de eliminar aquellas que son tóxicas.
  • Toma de decisiones: actuar de manera proactiva para que las cosas sucedan, en vez de dejarlas en manos del azar.
  • Manejo de problemas y conflictos: ser flexibles y creativos en la resolución de nuestros problemas, plantearlos como una oportunidad para nuestro crecimiento personal y social.
  • Pensamiento creativo: afrontar la vida desde diferentes puntos de vista, dejar atrás las inercias y afrontar la vida buscando nuevas perspectivas que te permitan crear una realidad diferente.
  • Pensamiento crítico: ser capaz de crear tu propia conclusión, cuestionar las rutinas e investigar.
  • Manejo de emociones y sentimientos: aprender a manejar nuestras emociones, ser conscientes de nuestros sentimientos y saber reconocerlos. Se trata de establecer una conexión entre nuestro mundo afectivo y el de los demás.
  • Manejo de tensiones y estrés: identificar las tensiones y saber controlar el estrés, siendo capaces de eliminarlo por completo de manera saludable.

Este nuevo movimiento se convierte en un eje de la escuela inclusiva que planteó Mary Warnock en 1978 con el  Informe Warnock.

Ya es en 1993 cuando la OMS lanzó la “Iniciativa Internacional para la Educación en Habilidades para la Vida en las Escuelas” (Life Skills Education in Schools). Otorgándole a este programa un importante papel dentro del contexto educativo. De manera que se interrelacionaran estos dos movimientos.

En 2009/2011 Verdugo nos habla del “paradigma de apoyos individualizados”. Se trata de un apoyo dirigido a promover cambios en las variables ambientales cercanas al alumno. Aparecen nuevos modelos de Calidad de vida y autodeterminación. El modelo de Calidad de vida trata de promover las mejores condiciones de desarrollo a lo largo de todo el ciclo vital del individuo y el modelo de autodeterminación se encarga de fomentar la capacidad del alumno para tomar decisiones y actuar por sí mismos.

Podemos plantear la existencia de una gran conexión entre todos estos modelos (el proyecto de habilidades para la vida, el informe Warnock, el paradigma de apoyos individualizados, los modelos de calidad de vida y autodeterminación) y percatarnos del fin común que persiguen: la felicidad. Planteando unos mismos objetivos como son la igualdad, la participación activa en la sociedad y la excelencia, dando lo mejor de uno mismo para poder alcanzar los mejores resultados posibles, siempre dentro de nuestras posibilidades. Pero sobre todo, conseguir una calidad social que nos permita desarrollarnos como individuos, capaces de decidir por sí mismos, actuando desde el respeto y siendo capaces de expresarse de manera asertiva. Implantar este modelo en la escuela, creando una educación más humanizadora, promoviendo comportamientos positivos y ayudando a prevenir comportamientos de riesgo, resulta clave para enfocar este programa hacia el éxito y ayudar a los ciudadanos a conseguir la plenitud.

Este proyecto continúa vigente en la actualidad, podemos observar que dos de las ocho Competencias Básicas del currículum están relacionadas con estas habilidades para la vida:

  • Competencia social y ciudadana: relacionada con las habilidades de empatía, comunicación asertiva, relaciones interpersonales y la solución de problemas y conflictos.
  • Competencia para la autonomía e iniciativa personal: relacionada con habilidades como el autoconocimiento, la toma de decisiones, el pensamiento creativo y el pensamiento crítico.

Es importante que el profesorado conozca estas habilidades y las tenga integradas, de manera que pueda predicar con el ejemplo. Un profesor que carece de empatía, difícilmente podrá inculcar en sus alumnos esta habilidad. Por otro lado, si los maestros y maestras comenzaran a disponer de estas habilidades y llevarlas a cabo en su desempeño profesional, podríamos decir, que el “malestar docente” (estrés, depresión…) sería un sentimiento prácticamente inexistente en el sector.