¿Conocías lo que se llama «zona de confort»? Como ya sabes, la zona de confort es el entorno que conoces y dominas. Es importante salir de esa zona para aprender, experimentar y mejorar.

 

El ser humano puede encontrarse dentro de diferentes zonas: zona de confort, zona de aprendizaje y zona mágica o zona de pánico (para algunos).

La zona de confort es aquella en la que nos encontramos habitualmente, donde compartimos hábitos, actitudes, rutinas, comportamientos…

La zona de aprendizaje es aquella en la que se encuentran las personas que quieren ampliar sus fronteras, aprendiendo cosas nuevas y teniendo nuevas sensaciones, saliendo, de ésta manera, de su zona de confort.

Y por último, nos encontramos con la zona mágica, algunos la califican como la zona del pánico, debido a que es una zona en la que todo es desconocido y muchas de estas personas, reacias a salir de su zona de confort, evitan salir al exterior e intentan que los demás tampoco lo hagan.

 

Aquellos valientes que dan el paso, la conocen como la zona mágica, la zona de los grandes retos, donde te ocurrirán cosas maravillosas y podrás hacer tus sueños realidad.

Las personas que temen esta zona son aquellas que piensan que cambiar es perder lo conocido, en este vídeo se describe claramente que cambiar no es perder, sino desarrollar y añadir nuevas herramientas y aprendizajes a “lo conocido”.

Existen dos aspectos que serán relevantes a la hora de querer dar el paso: la tensión emocional y la tensión creativa. La primera tirará de ti hacia el interior y la segunda hacia el exterior. Lo que tenemos que conseguir es que la motivación venza al miedo. Debemos plantearnos una serie de preguntas: ¿quién?, ¿qué?, ¿por qué?, ¿para qué?, quién decidirá por ti, qué quieres conseguir, por qué y para qué quieres cambiar. Debemos reflexionar sobre nuestra misión personal en la vida.

Es importante marcarnos unos objetivos claros y rodearnos de grandes apoyos que nos ayuden a continuar persiguiendo nuestros sueños.

Por otro lado, tenemos que buscar motivaciones que nos acompañen a lo largo de nuestro camino.

No se trata de volver a la zona de confort, pero sí de expandirla e ir enriqueciéndola de nuevos aprendizajes y herramientas. Crecer personal y profesionalmente.